sábado, 22 de noviembre de 2014



¿QUÉ SIGNIFICA SER TOLERANTES?
(Oda)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

¿Y qué es ser tolerantes? Preguntan estos tiempos
A los añejos días, pretérito  saber…
¿Por qué la tolerancia se aleja en los destiempos
De las cosas dejadas en el solar de ayer?

¿Por qué se olvida el mundo que somos tolerantes
Si damos su preciado y legítimo valor;
A las personas todas que ofrecen sus talantes ,
A la vida radiante en un mundo afanador?

-¡Amigos! Tolerancia es brindarle su valía
A aquel que es compañero rodando en el vivir!
Al nítido vecino, también al policía,
A los padres y amigos, con fraternal sentir.

Es darle un lugar justo por su cariz humano
Sin ir a rechazarlo por su color de piel…
Al que vive en la cuadra, al ignoto ciudadano,
Igual al que comparte el hogar bajo el dosel.

Es darle un trato amable con gesto igualitario
A aquel cuyas ideas difieren en su voz…
¡No importa si es un necio rufián contestatario!
¡Si somos tolerantes, su voz es ley de Dios!

Es darle su cabida en el turno a aquellas gentes
Que son tan diferentes que causan impresión.
¡No importa! Así son ellos, no seamos prepotentes
Pues todos ya cabremos en nuestra gran nación.

¡Tolera al diferente, tolera al desafiante!
¡Tolera al que te ofende y al loco agitador!
¡Si somos tolerantes, la sociedad triunfante
Se mira hacerse grande y diversa en su labor!

La noble tolerancia nos lleva a dar su puesto,
Al que piensa distinto en la justa sociedad…
Por eso trataremos sin necio presupuesto,
Con un rasero justo, la gente en su igualdad.

Y de esta grata forma la sociedad construye
Los firmes fundamentos de la comunidad:
¡La ley es para todos pues a todos incluye!
¡La tolerancia es firme farol de la verdad.

Madrid (Cundinamarca), noviembre 9 de 2014

domingo, 16 de noviembre de 2014

HIMNO A SAN JOSÉ DE URÉ


HIMNO A SAN JOSÉ DE URÉ

-CORO-
¡Soy uresano, mi pecho palpita
Con la grandeza de un pueblo ancestral!
La libertad en el alma me grita
Y San José es mi patrono inmortal.

-1-
En esta tierra donde yo he nacido
Nace la patria en magnífico sol….
Brota un balneario de amor encendido,
Se alzan montañas cual verde crisol.
-2-
Soy descendiente de aquellos que un día
En este suelo forjaron su edén.
La libertad se hizo fiel rebeldía
En un palenque y cabildo también.
(CORO)

-3-
Cuando el tirano le puso cadenas,
Mi noble ancestro las supo romper.
Y la bravura brotó de sus venas
Y su clamor se hizo ley del ayer.
-4-
Hoy el poblado de historia y leyenda
Que se formó de un gentil socavón.
Es la ciudad de dorada prebenda,
Siempre pujante en la amada nación.
(CORO)

-5-
¡Soy uresano, mi credo es justicia,
Ciencia y trabajo en mi hermosa ciudad!
Un sol ardiente su suelo acaricia
Trayendo el beso de prosperidad.
-6-
Por eso grito… ¡Por siempre adelante!
Marchemos todos con límpida fe…
¡A dar progreso, un mañana brillante
A mi terruño, San José de Uré!
(CORO)

Autor: Nabonazar Cogollo Ayala
Febrero 2 de 2014

domingo, 9 de noviembre de 2014

HOMBRE DE IDEAS Y DE FECHAS (Soneto)


HOMBRE DE IDEAS Y DE FECHAS
(Soneto)

Homenaje de aprecio y gratitud a mi tío
Enzo Burgos Hernández, eterno oficiante en el altar de la historia…

Eres un sabio, profundo, erudito...
Lleno de fechas… ¡Sapiente consejo!
Luces altivo cual vivo reflejo,
¡Faro eternal del saber que es prurito!

Te conocí siendo yo un jovencito
-¡Hola tío Enzo!  Espetó el mucharejo
Tú respondiste… -¿Qué sabes de Alejo [1]?
-¿De Napoleón y Bolívar? ¡Te invito!..

Y te seguí hacia la senda pionera
De tus recuerdos de historia procera;
De tus lecturas cargadas de ardor.

Fueron Homero y Platón los mentores
Tu recordar dio sus luces mejores
¡Y te admiré como un historiador!

NABONAZAR COGOLLO AYALA
El Yopal (Casanare), enero 23 de 2012

NOTICIA HISTÓRICA:

En la fotografía con mi tío ENZO BURGOS HERNÁNDEZ, quizá el historiador autodidacta más grande que yo haya conocido en la vida. La fotografía es en la sala de su casa, barrio Venus (Cereté-Córdoba) Colombia, en noviembre de 2011. A medida que sus numerosos hijos e hijas fueron dejando los libros del bachillerato, él los fue leyendo íntegros, tanto textos escolares como obras de filosofía y literatura.

 Maduró una amplia y crítica percepción de los grandes hechos de la historia tanto local y nacional como universal. Erudito conocedor de la vida y obra de Simón Bolívar, de Rafael Núñez, de Napoleón Bonaparte, de Alejandro Magno de Macedonia, de Julio Cesar y de Cesar Augusto entre muchos otros. Las veladas con él en las tardes eran deliciosas, recorriendo de manos del más experto y ameno historiador cereteano, los subterfugios del acontecer de todos los tiempos.

El reconocimiento oficial le ha sido esquivo, pero él llevó la academia consigo como un estado del alma, al tiempo que desarrollaba su vida como padre dedicado y amoroso. Por eso no dudo en llamarlo MAESTRO, porque indudablemente lo ha sido y lo es, ahora en grado superlativo en el umbral de los 90 años de existencia.

Al gran Maestro Enzo Burgos Hernández mis más sinceros y gratos reconocimientos. Nunca lo olvidaré en la vida porque no es poco lo que le debo en mi formación humanística.
NCA


[1] Hace referencia en lenguaje coloquial, a Alejandro Magno, el gran conquistador macedonio, quien conquistara Grecia, Persia, Babilonia y Egipto. Murió a la tierna edad de 33 años, al parecer envenenado por sus generales para repartirse su gigantesco imperio. 



sábado, 8 de noviembre de 2014

SOBRE LA PRUDENCIA (Reflexión) Por: Nabonazar Cogollo Ayala


SOBRE LA PRUDENCIA
(Reflexión)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Ser prudentes es emplear las palabras precisas, en un tono tan amable como el suave murmullo del viento entre las hojas de los árboles y tan dulce como el néctar de las flores en la estación veraniega… El imprudente dice lo que no debe decir, en un tono que más que halagar, hiere a las demás personas. Sus necias palabras se constituyen en su más feroz e implacable verdugo…

Ser prudentes es actuar en el momento indicado, con la precisión del juicio sopesado y madurado durante mucho tiempo atrás, sin precipitaciones ni arrebatos de ninguna índole. Es saber mirar los pros y los contras de cada situación de vida, con objetividad; para decidir y actuar en el momento justo y preciso, con la sabiduría de un experto relojero. El imprudente es temerario, no mide las consecuencias de sus atolondrados hechos y decisiones, se deja llevar por los impulsos y los arrebatos. Es así como toma decisiones inconscientes de las que después se arrepiente, cuando ya es tarde y nada se puede hacer para remediarlo.

Ser prudentes es saber sacar ventaja de las situaciones de vida, por malas o adversas que estas sean o parezcan ser. No todo en la vida es malo, aunque nuestras grandes esperanzas se vean frustradas en un momento dado. Hay veces en que un camino se cierra y ello nos obliga a buscar vías alternas o a abrir una trocha o camino nuevo, con lo cual demostramos lo valiosos que somos al enfrentar los problemas y adversidades en la vida.  El imprudente se da por vencido, se echa a llorar sobre las piedras del camino y le echa la culpa a la mala situación, a la mala suerte, a  sí mismo en actitud autocompasiva  o a las demás personas. ¡Todas esas son excusas! La situación será mala, pero en últimas somos nosotros mismos quienes decidimos si nos damos por vencidos o si seguimos luchando con garra y coraje de vencedores.

Ser prudentes es extraer lecciones y enseñanzas positivas de todas nuestras experiencias de vida, por duras o extremas que estas hubieran sido. La gota de agua constante hace hueco en la piedra al cabo de mucho tiempo. Ser prudentes es juzgar la realidad con el cristal objetivo de la razón, no de la lástima, la tristeza, la euforia o la alegría desbordada. Todas esas son cortinas de humo que desdibujan los contornos de la realidad y nos impiden verla con claridad. El imprudente se engaña a sí mismo e insiste en ver las cosas de la realidad como no son, porque insiste en vivir en un mundo ilusorio que no existe.

La prudencia es la virtud de los sabios. En ella se conjugan de forma armónica la paciencia, el sentido de la proporción y la justicia, la ecuanimidad, el autocontrol y la mesura, la objetividad y la asertividad. La prudencia se cultiva a  lo largo de toda la vida y se llega a obtener en su más refinada esencia al cabo de los años, de ahí la sabiduría innegable de las personas mayores.

La prudencia es la quinta esencia de la sabiduría. Es la reina de las virtudes humanas porque las recoge a todas. La persona prudente obtiene lo que busca en la vida, porque sabe pensar, sabe actuar y en qué momento hacerlo. Su regla de oro es: “Nada en demasía”.

Madrid (Cundinamarca), noviembre 3 de 2014

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿POR QUÉ NO DEBEMOS CONSUMIR DROGAS ADICTIVAS? Por: Nabonazar Cogollo Ayala


¿POR QUÉ NO DEBEMOS CONSUMIR DROGAS ADICTIVAS?
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Cuando yo nací mi cuerpo nació puro, con la plenitud de sus órganos vitales y con toda la grandeza de su vivir… Mis neuronas estaban listas y preparadas para transmitirse unas a otras los impulsos eléctricos de mis primeros pensamientos e ideas. La sinapsis entre ellas era entonces única en el mundo. Mis ojos escudriñaban en un nuevo y maravilloso universo de luz, ese mundo que anteriormente permanecía oculto para mí.  Mis manos y piernas empezaron a agitarse con vehemencia y mi aparato fonador empezó a emitir los primeros sonidos guturales con los que mis padres gritaban de alegría. Yo nací a la vida para alegría de aquellos que desearon con insistencia mi advenimiento al mundo.  Cuando fui haciéndome grande, mi cuerpo empezó a hacerse día tras día más maduro.  Las hormonas hicieron su trabajo y las proteínas que a diario consumía  aportaron la energía necesaria para ello.

Un día alguien me dio a probar una sustancia nunca antes conocida por mí… ¿Qué era aquello? Pregunté entonces con la ingenuidad de los niños pequeños.
¡Pruébalo, pruébalo que pronto lo sabrás! Fue toda la respuesta de aquella persona que decía ser mi amiga. Aquella sustancia era un alcaloide que neutralizó parte de los procesos neurotransmisores en mi cerebro por unos minutos y empezó a afectar negativamente mis preciosas neuronas. La vista se me empezó a nublar repentinamente, me sentí en un extraño estado de tranquilidad poco normal y en presencia de un sosegado ambiente de paz. Mi ritmo cardíaco empezó a acelerarse gradualmente, mis pupilas se dilataron y una leve sudoración perló mi frente, con una anormal sensación de frío.  La intoxicación invadía mi cuerpo con sus efectos primarios a toda marcha. Mi amigo había inhalado mucho más que yo y pude ver cómo convulsionaba hasta llegar a la agresividad. 

Al día siguiente, pasados los efectos primarios de la droga, me sentí vacío por dentro con tendencia a la depresión. Un ligero temblor sacudía mis miembros superiores y cualquier cosa por pequeña que fuera me irritaba y sacaba de mis casillas. Para suprimir aquellos odiosos efectos secundarios volví a consumir aquel segundo día de  mi adicción y el efecto fue mágico: ¡Volví a sentirme otra vez pleno y feliz! Era de manera artificial y dañina para mi cuerpo, yo lo sabía, pero qué más daba. 

Lo único que me importaba era vivir el momento presente. Han pasado diez años desde entonces. Ahora estoy acostado en una cama de hospital en la Unidad de Cuidados Intensivos. Tengo una grave perforación en el tabique nasal que me produce dolorosas fases de sangrado, con peligro de morir ahogado por mi propia sangre. Por lo cual debo dormir inclinado. La sinapsis de mis neuronas se ha atrofiado severamente y extensas regiones de mi cerebro se han inutilizado. Como resultado ahora casi no tengo memoria inmediata, lo que acabo de hacer lo olvido a los pocos minutos. Inclusive he olvidado a miembros de mi familia y a compañeros entrañables de mi primaria y secundaria. He consumido en todo este tiempo casi todos los derivados de la cocaína, desde el bazuco y el crack, hasta la pasta de coca pura pasando por la mezcla de cocaína y heroína que en los Estados Unidos se conoce como Speedball.  Mi sistema nervioso central está destrozado, tengo brutales alucinaciones compulsivas que me llevan al borde de la locura.  Veo monstruos que vienen amenazadores hacia mí, sufro de impotencia sexual, insomnio y taquicardia.  

El acto de comer es un martirio porque nunca jamás tengo hambre, a pesar que día a día me pongo más delgado.  Los médicos me han dicho que estoy desahuciado y que me quedan menos de dos meses de vida.  He decidido contar esta mi triste historia a cierto profesor de ética que conocí el otro día, para que les cuente a sus estudiantes por qué no deben consumir drogas que causen dependencia. De toda aquella mágica e ilusoria felicidad que yo vivía cada vez que consumía, hoy en día sólo me quedan un cuerpo hecho guiñapos y un cúmulo de sueños e ilusiones rodando por el suelo, un título de ingeniero que jamás alcancé. Nunca estudié  a conciencia porque pensaba que todo se reducía al consumo de la droga. Mi familia me abandonó porque se avergüenzan de mí, sólo mi pobre madre viene por acá, seca de tanto llorar la pobre… Pronto todo terminará para mí y también para ella. Dilapidé el poco dinero que le quedaba y es justo que ella también descanse de mí.

Que Dios los bendiga a todos y nunca consuman droga. No contaminen su precioso cuerpo con esas sustancias malditas que el diablo arrojó a la tierra para perdición de todos aquellos que un día nos dejamos llevar de los malos amigos y de la falsa felicidad.
Atte.: Juan Fernando.
(Nombre ficticio para proteger la identidad del testimoniante)

lunes, 27 de octubre de 2014

LOS DOS AMIGOS EN LA MISMA FIESTA (Cuento motivacional) Por: Nabonazar Cogollo Ayala


LOS DOS AMIGOS EN LA MISMA FIESTA
(Cuento motivacional)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Juan Pablo y Camilo Ernesto eran dos amigos, compañeros inseparables de travesuras, trabajos de la escuela y andanzas juveniles. En cierta oportunidad los invitaron a la misma fiesta. Estaban juntos estudiando en una mesa de la universidad cuando los vinieron a invitar. Juan Pablo respondió de manera entusiasta que claro, que contaran con él, que él por nada del mundo se perdería esa fiesta… ¡Él iba! Por el contrario Camilo Ernesto –que en ese preciso momento estaba un poco contrariado porque le habían informado de una mala nota en un parcial de una asignatura-, lo dudó unos momentos, titubeó pero al ver la motivación y alegría de su amigo, dijo que bueno, que él también iba.

Llegó el gran día de la fiesta, los dos amigos se pusieron sus mejores galas y se encontraron a las puertas de la casa de la quinceañera y juntos entraron. Juan Pablo irradiaba alegría, aunque en esa fiesta no conocía casi a nadie, eso no fue obstáculo… ¡Hizo amigos nuevos! Se mostró como un chico encantador, sonriente y amigable con todos. No tenía novia y hasta novia consiguió esa noche y por ser tan popular, le dieron comida dos veces y del mejor vino muchas veces también. En cambio Camilo Ernesto, que seguía contrariado, llegó a la fiesta con caras largas y gesto aburrido… Lo presentaron con todos los asistentes, pero daba la  mano de forma distraída y haciendo mohín de disgusto en la cara. Luego se limitó  a sentarse en una esquina del salón de baile, no bailó toda la noche, tampoco quiso comer nada, ni siquiera un pasabocas y se la pasó hablando por su teléfono celular todo el rato. De verlo en esa actitud tan de pocos amigos ni comida le dieron al momento de repartir la cena, cercana la media noche. Y fue el primero que se fue de la fiesta casi sin despedirse…

Al lunes siguiente en la universidad hubo muchos comentarios sobre la fiesta de quince años de María Luisa, la hermanita menor de la compañera Alejandra. Le preguntaron a Juan Pablo cómo había estado esa fiesta, él respondió con la misma alegría y optimismo que lo caracterizaba:

-¡Genial! La música fue de lo mejor, muy bien seleccionada y al gusto de todos; las personas que fueron me parecieron gente maravillosa, la comida fue exquisita y generosamente servida y el rato estuvo lo más de entretenido… ¡Hice muchos amigos nuevos y hasta conseguí novia, una chica maravillosa!

En cambio le preguntaron a Camilo Ernesto y este respondió con actitud agria y un tanto resentida:

-¡Esa fiesta fue terrible, todo un asco de fiesta! Esas personas que asistieron me parecieron muy mal educadas porque ni comida me dieron, tampoco me ofrecieron siquiera un vino y la música fue de lo peor, solo les gustaba a ellos y nunca consultaron qué quería escuchar, por eso no bailé... ¡Yo no veía la hora de largarme de ese lugar!

¿Cuál de los dos amigos tenía la razón?
Cada uno a su manera y desde su propia vivencia la tenía, veamos:

La misma fiesta, la misma casa, las mismas personas, la misma música y la misma comida y vino… Lo que cambió y marcó radicalmente la diferencia fue la actitud de los dos muchachos.
Juan Pablo decidió que la iba a pasar muy bien, que se la iba a llevar bien con todos y que iba a dar lo mejor de sí mismo como persona y como invitado, por eso cosechó los mejores resultados.  En cambio Camilo Ernesto desde el principio decidió inconscientemente que la iba a pasar aburrido y aburrido se mostró con todos. Marcó distancia en el trato con las personas y se mostró frío y apático, por eso recibió un trato distante y acorde con esa actitud hermética.

La felicidad es una decisión en la vida. Si decidimos que la vamos a pasar bien en cada momento de nuestra existencia, bien la pasaremos aunque haya dificultades que superar y problemas por resolver, pero con una buena actitud las cosas serán mejores.
Si por el contrario, nos predisponemos a que nos vaya mal y decidimos inconscientemente
que la vamos a pasar mal, mal la pasaremos en nuestra existencia. En la fiesta de la vida nos irá bien o mal dependiendo, en buena medida, de la actitud con que la asumamos y con que asistamos a ella en cada momento. La felicidad o la tristeza están en nosotros, somos nosotros en últimas los que decidimos cómo estaremos en nuestro diario vivir y así mismo cosecharemos resultados.

Madrid (Cundinamarca), octubre 13 de 2014

sábado, 18 de octubre de 2014

ETERNO RAÚL (Micro relato)


ETERNO RAÚL
(Micro relato)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Corría el año 1984, aquel día llegaste a mi colegio, yo era apenas un adolescente. Te vi entonces tonsurado por el tiempo, con esa corpulencia que te asemejaba a un cíclope del valle del Sinú. Hallaste la puerta abierta, entraste aunque todos huyesen gritándote: ¡Loco! Saludaste amablemente, sonó la campana para clases. Llamó poderosamente tu atención la cátedra de literatura en un aula inmediata. Llegaste, pediste te dejaran impartirla, así fue… Los aplausos te laurearon. Pediste luego de comer y te marchaste, pleno cual chiquillo…
Ese eras tú, Raúl Gómez Jattin… ¡El poeta más grande de Colombia!

Madrid (Cundinamarca)
Colombia, 2014